Los desconocidos pueblos de la frontera entre Aragón y Castilla.

A modo de introducción

Apostaría algo bueno a que menos de un uno por ciento de los lectores han estado en más de un pueblo de los que vamos a ver. Tienen poca publicidad, no mucho arte religioso y la mayor parte están al borde de la extinción, pero tienen su encanto, sus singularidades y su fotogenia, a pesar de que las imágenes son analógicas y digitalizadas con la tecnología de hace 17 años, que en el ámbito digital es la prehistoria.

Evidentemente, este periplo tiene al agua como hilo conductor y espero seguir esta serie durante bastante tiempo, porque solamente las fotos que tengo pasadas a CD entre 2001 y 2006 suman unas 20.000. Luego estás las que tengo en papel y negativo (unas 15.000) y aproximadamente otras 10.000 diapositivas realizadas entre 1976 y 2001 y por último las 300.000 digitales tomadas en los últimos 11 años. Bueno, aún podemos añadir mis 10.000 postales de agua de la colección Gavarró.

Todo esto daría como para no hacer otra cosa en los próximos 60 años, pero me disperso, y a pesar de mis buenos deseos, empiezo las cosas y no sé si llegaré a terminarlas, porque el tiempo vuela.

La frontera entre Aragón y Castilla.

Comenzaremos la ruta por Bordalba, donde -aparte de las fuentes- solamente reparé en un osario del siglo XVII a la puerta de la iglesia, especialmente porque me pareció una fuente, hasta que el ver la tibia y las calaveras me percaté de que no iba por buen camino.

Cerca de allí tenemos la fuente construida por Fundiciones Pellicer, aunque con elementos de Averly. Es un modelo cuadrangular sumamente raro, donde cuyo remate superior, las máscaras y esos grifos tan característicos nos confirman la autoría de Averly.  En una cara la inscripción nos dice que fue inaugurada el 29 de abril de 1907, y por tanto acaba de cumplir 110 años. En la otra se dice que es debida a la unión y trabajo de estos vecinos y a (párrafo borrado) de su alcalde de entonces, Juan Velázquez Latorre.

También tiene Bordalba su Fuente Vieja, con aspecto de haberse levantado entre los siglos XVII y XVIII,  y en los desolados huertos veíamos una bomba de mano que supongo ya no estará.

De Bordalba pasamos a Monreal de Ariza y su curiosa iglesia y castillo con mil remiendos, para ver la Fuente de los Moros, un posible qanat que se encuentra en el Barranco Carramonte, relativamente cerca de la población. De Arcóbriga no voy a contar nada, porque es mucho lo que hay escrito, y por ello damos un breve repaso a la “Piedra de los Sacrificios”, situada junto a la A-2 y cerca de un hotel, pero que más bien veo como lavadero o abrevadero trasladado allí.

Pasamos por Torrehermosa y su modesta, pero quizá antiquísima fuente, echando una ojeada a su hermosa torre, para demostrar que hay pocos pueblos con un nombre que se ajuste tan bien a la realidad. Después llegamos hasta Alconchel y su gran frontón, donde también destaca una humilde  fuente con largo abrevadero, y un acueducto de corta vida y larga memoria debido a su rusticidad.

Terminamos la ruta por el momento en Cabolafuente, una población con un interesante patrimonio hidráulico, que con solamente dos fuentes le hace acreedor de una visita. Pero Cabolafuente también tiene unas interesantes bodegas y un palomar que pudo ser torre vigía, o quizá molino de viento.

Las fuentes son la Nueva y la Vieja. La Fuente Nueva es un curiosos ejemplar de principios del siglo XX, que mezcla sillería, junto con una fuente de pared de Averly, creando un conjunto curioso.

La Fuente Vieja es un característico ejemplar de fuente renacentista con un detalle muy interesante, como es la conversión en fuente de un pozo probablemente mucho más antiguo, cuyas aguas se llevaron por una galería subterránea de 200 metros de longitud, para surgir por una construcción de sillería del más puro estilo Juan Velez, el maestro renacentista que trajo hasta Aragón este modelo de fuente. Existe más información en http://www.cabolafuente.com/lugares.html